Decía Daido: "las cosas son como son"... y luego desilvanaba el hilo para darnos a entender que en el ajetreo del día a día sin fin, cargamos con las conquistas supuestas al Ego y por ello empezamos a padecer psicosis individuales o colectivas. No sé como explicarme bien aquello que me fué transmitido durante un Kusen o charla en Zazen, (meditación sentada). Sólo puedo decir que he probado mi Espíritu, he sentido inspiración Zen, transmisión con palabras pero sin ellas... y se explaya en la charla lo importante de limpiar el interior o consciencia como aquello que fué dicho una vez por un joven chan en China: "debes limpiar todo el día tu espejo, para que no se empolve".
Sin duda el dilema fué mas profundo, porque ésta frase fué vencida por la del que sería el tercer Patriarca del Mahayana, Hui Neng, al decir: "ni polvo, ni espejo, ni mundo..."
Y para ver las cosas tal y como son basta solamente con tocar nuestro Shin o Espíritu, durante la meditación, hemos de trascender instante tras instante para experimentar las diez mil teclas de los diez mil acordeones... ¿es posible?, pareciera muy difícil pero ésta es una de las tareas del Practicante Zen...
No hay comentarios:
Publicar un comentario