jueves, 18 de julio de 2013

Siento, amigo lector, que mi postura ante las tres primeras disciplinas de Daidoji al faltarles me hacen vulgar y zoes, cosas que no tratan con el Ego, sino que me tiro a la pileta sin siquiera hacer un fragmento de cordura ante éste Ego que soy yo y que no dejaré de serlo sino hasta que mi mente deje de ser la del buscador de pelotudeces y buscase al Verdadero Yo o Naturaleza Búdica; y, sin embargo, no se puede llegar a la cima del monte Fuji de un sólo salto, más bien es un escalar confiando en cada paso a Juingong, fonemas coreanos para llamar al Verdadero Yo según me fué enseñado en el Budismo Seon Coreano, confiar los pasos de la vida a Juingong lenta y paulatinamente.
Las Prácticas en sí mismas por demás está decir que me las sé, pues las realizo y a la vez siento que me realizo fundiendo con la Verdadera Naturaleza mi yo pequeño en aquellos momentos, pero vale aclarar que solamente en aquellos momentos. Por otro lado, aunque todos los Caminos lleven a Roma,  no siempre son los mismos, sino que cada uno tiene sus paisajes y por ésto es difícil hablarle a un pez del cielo. Por ésto estoy sólo practicando, debido a que el Maestro Daido sabe, supo y sabrá enseñarme a preparar mi propio pescado y compartirlo con los demás.

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