El día va pasando y cómo si fuera toda una vida voy poniéndome torpe, incluso hablo a mi padre sobre su cuidado intrometiéndome en sus máscaras, está bien cuidar la salud propia y de otros pero no dictar sentencias ni hacer juicios lo cuál es muy difícil para nosotros los occidentales que enjuiciamos hasta la libertad de expreción, como el arte o el periodismo.
Pero con los errores no se aprende sino hasta que se vuelven Karma y éste Dharma o enseñanza, y así las acciones producen frutos buenos o malos, ambos extremos del mismo bastón y aunque al Maestro no le guste uno de esos frutos el discípulo tiene que cojerlos ya que le son propios y a ésto se refería Daido en una de sus primeras charlas on-line que escuché y que transmitió en vivo para todo el mundo hispano, donando parte de su tiempo y por lo tanto de su Vida.
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