lunes, 15 de julio de 2013

Si bien mis pensamientos reniegan con el chamanismo al que me veo y nos vemos sometidos muchos de nosotros, ya sea para nuestro bien o mal, me da lugar a una envidia vieja, del pasado. És en tal pasado en cuyo aprendizaje de la vida chamánica o mejor dicho lamastica me veía sometido, cuyas orgullosidades de algunas personas me desencadenaban al ver su aspecto supuestamente espiritual pero era en realidad "astral o álmico", y finalmente éste moría mediocre e insuso ante la situación buscando ya sea al Buda o Dios o a la materia o el dinero. Es como si me hubieran hecho un trabajo negro, aunque no crea o mejor dicho no quiera creer en aquello y en cuyo trabajo las indirectas y gestos asi como magias terminasen provocando la quebradura de mi aura, pero de débil que me habrían de visto.

Pero si realmente he de aprender el Zen, y seguir las huellas del Maestro tendría que buscar de dejar de criticar tanto a ésto hombres que no hacen ningún mal pero que tampoco hacen bien a éste, en otras palabras dejarlos en su estar, pero de hecho que me siento llamado a sus comunidades espirituales, diez mil magos me llaman a hacer no se que cosas, porque cuando estoy con ellos ni entiendo lo que me enseñan.

Ahora tengo que preocuparme por la práctica del Tai Chi y el Wu Shu Kung Fu de una Asociación que tiene sede cerca de mi casa y que voy abonando de a poquito. Cosas de la ignorancia de la mente que cree en su ser como una imagen que pasan por TV en una telenovela.

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