Hoy estoy pesado y terco para el trabajo, con ganas ocultas de abandonar el Zen como si fuera algo por abandonar cuando se trata de la vida misma. El problema es la división que crean los que no saben perder y no saben que no hay nada por ganar porque al final de la vida todos perdemos, pero ésto es problema de ellos.
Y así como ellos lo indican, sin embargo, en la vida está la vida y no hay tiempo para dejarla esperando. Éste tema me machuca la Práctica, porque estando sólo hay demasiada facilidad en la misma, algo que yo entendia como positivo, una Práctica fácil y es lo contrario, porque no hay torrente sin los obstáculos que oxigenan el agua y uno busca escapar a éste asilo creado por la mente patológica sin encontrar mayor remedio que lo material que es sacrificado por lo Espiritual entrando en discordancia. Las reglas las pone la comodidad y el capricho, caigo en la cuenta, tanto propio como ajeno. Con todo ésto hago referencia a los grupos de personas enajenados en algún tema y hace falta una apertura propia de la Mente-Corazón y ver que sucede...
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